mar
5a. Ordinario año impar (Id=132)
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Sírveme de defensa, Dios mío, de roca y fortaleza
salvadoras; tú eres mi baluarte y mi refugio, acompáñame y guíame.
Oremos:
Señor nuestro, que prometiste venir y habitar en los rectos y sinceros de
corazón; concédenos la rectitud y sinceridad de vida que nos hagan dignos de
esa presencia tuya.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza
Lectura del libro de Génesis
1, 20-31; 2, 1-4a
Y dijo Dios:
"Llénense las aguas de seres vivos, y que las aves vuelen sobre la tierra
a lo ancho del firmamento".
Y creó Dios por especies los grandes peces marinos y todos los seres vivientes
que se deslizan y llenan las aguas; y creó también las aves por especies. Vio
Dios que era bueno. Y los bendijo diciendo:
"Crezcan, multiplíquense y llenen las aguas del mar; y que también las
aves se multipliquen en la tierra".
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.
Y dijo Dios:
"Produzca la tierra seres vivientes por especie: ganados, reptiles y
bestias salvajes por especies".
Y así fue. Hizo Dios las bestias salvajes, los ganados y los reptiles del campo
según sus especies. Y vio Dios que era bueno.
Entonces dijo Dios:
"Hagamos a los seres humanos a nuestra imagen, según nuestra semejanza,
para que dominen sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, las
bestias salvajes y los reptiles de la tierra".
Y creó Dios a los seres humanos a su imagen; a imagen de Dios los creó; varón y
mujer los creó. Y los bendijo Dios diciéndoles:
"Crezcan y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen sobre los
peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la
tierra".
Y añadió:
"Les entrego todas las plantas que existen sobre la tierra y tienen
semilla para ser sembradas; y todos los árboles que producen frutos con su
semilla les servirán de alimento; y a todos los animales del campo, a las aves
del cielo y a todos los seres vivos que se mueven por la tierra les doy como
alimento toda clase de hierba verde".
Y así fue. Vio entonces Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.
Así quedaron concluidos el cielo y la tierra con todo lo que contienen. Cuando
llegó el día séptimo, Dios había terminado su obra, y descansó el día séptimo
de todo lo que había hecho. Bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque
en él había descansado de toda su obra creadora.
Esta es la historia de la creación del cielo y de la tierra.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 8, 4-5.6-7.8-9
¡Qué admirable, Señor, es tu poder!
Dómine, Dóminus
noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa
terra!
Al ver el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas
que has creado, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano
para que cuides de él?
¡Qué admirable, Señor, es tu poder!
Dómine, Dóminus
noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa
terra!
Lo hiciste apenas inferior a un dios, coronándolo de gloria
y esplendor; le diste poder sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo
sus pies.
¡Qué admirable, Señor, es tu poder!
Dómine, Dóminus
noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa
terra!
Rebaños y ganados, todos juntos, y aun las bestias salvajes;
los pájaros del cielo, los peces del mar y todo cuanto surca la senda de los
mares.
¡Qué admirable, Señor, es tu poder!
Dómine, Dóminus
noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa
terra!
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Inclina, Dios mío, mi corazón a tus preceptos y dame la gracia de cumplir tu
voluntad.
Inclína cor meum,
Deus, in testimónia tua; et
legem tuam da mihi benígne.
Aleluya.
Dejan a un lado el mandamiento de Dios para aferrarse a las
tradiciones humanas
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
7, 1-13
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, los fariseos y algunos escribas procedentes
de Jerusalén se acercaron a Jesús y observaron que algunos de sus discípulos
comían con manos impuras, es decir, sin lavárselas.
-Conviene saber que los fariseos y los judíos en general no comen sin antes
haberse lavado las manos
meticulosamente, observando así la tradición de sus antepasados; y al regresar
de la plaza, si no se lavan,
no comen; y observan por tradición otras muchas costumbres, como la
purificación de vasos, jarras y bandejas-. Así que los fariseos y los escribas
le preguntaron:
"¿Por qué tus discípulos no proceden conforme a la tradición de los
antepasados, sino que comen sin purificarse las manos?"
Jesús les contestó:
"Qué bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas, según está escrito:
Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano
me dan culto, pues las doctrinas que enseñan son preceptos humanos.
Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios y siguen la tradición de los
hombres".
Y añadió:
"¡Qué bien saben anular el mandamiento de Dios para conservar su
tradición! Pues Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y el que maldiga a
su padre o a su madre, será castigado con la muerte.
Ustedes, en cambio, afirman que si uno dice a su padre o a su madre:
"Declaro corbán, es decir, ofrenda sagrada, los
bienes con los que te podía ayudar", en ese caso ya no está obligado a
socorrer a su padre o a su madre, anulando así el mandamiento de Dios con esta
tradición que ustedes se transmiten. Y hacen muchas otras cosas semejantes a
ésta".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Señor,
que este sacrificio nos purifique y nos renueve, y nos ayude a obtener la
recompensa eterna prometida a quienes cumplen tu voluntad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El misterio de nuestra salvación en Cristo
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, Padre
Santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado.
Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para
que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María la Virgen,
fuera nuestro Salvador y Redentor.
El, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección,
extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo.
Por eso,
con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria diciendo:
[Misa]
Tanto amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo único, para
que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor, aviva cada vez más en nosotros el deseo de recibir este pan eucarístico,
por medio del cual nos comunicas tú la vida verdadera.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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